Extraído de Módulo 3 · Qué hacer cuando empieza a temblar de Preparados, No Asustados

Por qué no debes salir corriendo durante un sismo

Descubre por qué no debes salir corriendo durante un sismo y cómo protegerte hasta que el movimiento termine.

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Por qué no debes salir corriendo durante un sismo

Durante un sismo, el instinto casi siempre pide lo mismo: correr hacia la puerta y salir. Es también el impulso más peligroso. Mientras el movimiento continúa, caen material de construcción y cristales, y la franja justo afuera del edificio, donde se desprende la fachada, es una de las zonas más riesgosas que existen. La regla que sostiene todo esto es simple: te proteges donde estás, no donde crees que hay salida.

¿Por qué salir corriendo es más peligroso que quedarte?

Earthquake Country Alliance lo marca de forma explícita: no se debe salir durante el temblor. El peligro no termina en la puerta; sigue justo afuera, en el tramo donde cae la fachada. Correr hacia esa zona, pensando que es más segura que el interior, es exactamente el error que expone a más riesgo.

¿Qué haces mientras dura el movimiento?

Sea donde sea que te agarre el sismo, el protocolo no cambia: agáchate, cubre cabeza y cuello, y sujétate de algo firme. Quedarte en tu lugar, aunque la puerta esté a unos pasos, reduce el riesgo de que te alcancen los cristales o los materiales que se desprenden mientras todo se mueve.

¿Cuándo es el momento correcto para salir?

Solo cuando el movimiento termina. Ahí evalúas la situación con calma y, si corresponde, sales por la escalera, nunca por el ascensor. Ese orden —proteger primero, evaluar después, salir al final— es lo que separa una salida segura de exponerte justo en la parte más peligrosa del edificio.

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